
Por Mariano Álvarez
A pocos días de celebrarse en Panamá la VII Cumbre de las Américas, donde se espera con ansiedad la presencia de los presidentes de Cuba y Estados Unidos- por ese solo hecho se recordará como un evento histórico- se incrementan en Miami las pugnas entre los partidarios de la nueva política del ejecutivo norteamericano con relación a Cuba y aquellos que se oponen bajo los mismos argumentos de la vieja política, probadamente fracasada.